LLAMADAS TELEFÓNICAS DESDE EL INFIERNOSe encuentran Clinton, Jesús Gil y Gil y el rey de Suecia en el Infierno. El ex-presidente americano, tras enterarse de que en aquel lugar existe un teléfono, para comunicar con los vivos, comenta al rey sueco que va a pedir permiso al Diablo para utilizarlo. Entonces, se apresura a encontrarse con el Ángel rebelde y le pregunta si puede hacer una llamada a los Estados Unidos para ver cómo ha quedado el país después de su partida. Satanás le concede la llamada y Bill habla durante dos minutos. Tras colgar, el diablo le informa de que la llamada cuesta un millón de dólares, cantidad que Clinton abona de inmediato mediante un cheque. Al enterarse de esto, el rey de Suecia quiere hacer lo mismo y realiza una llamada de cinco minutos a su país. La cuenta correspondiente asciende a cinco millones de coronas. Entonces, Jesús Gil, tras observar a sus compañeros, también siente la necesidad de llamar al Calderón para comprobar cómo ha quedado su equipo. El presidente rojiblanco se tira tres horas enganchado al auricular. Cuando cuelga, el diablo le comunica que son 235 pesetas. Atónito, Jesús Gil pregunta al demonio el porqué de ese precio. ¡Unas llamadas tan caras, y llamar al Calderón tan barato! La respuesta del diablo es concluyente: - "De infierno a infierno es llamada local". Sigfrido del Alce. |
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