U.A.H.
Arriba Último Nro. Índice Nros. Anteriores Índices Históricos

ISSN: 1575-2844

Revista Vivat Academia

 Histórico Año III

linea.gif (922 bytes)

Abril 2001. Nº 24

ENTREVISTA A JULIO GUTIÉRREZ

"El Grillo". Alcalá de Henares, viernes 6 de abril de 2001.

Al mismo tiempo que se publicaba el número anterior de Vivat Academia, Julio Gutiérrez anunciaba su renuncia a la representación en Junta de Gobierno. Aunque en la revista se incluyo una nota explicativa de sus motivos, todavía quedan algunos puntos oscuros, y son varios los lectores que nos han pedido una nueva exposición de esos motivos. Hemos creído lo más conveniente que uno de nuestros colaboradores le plantee las preguntas que muchos se hacen y he aquí el resultado de la entrevista.

A casi toda la comunidad universitaria le ha sorprendido su decisión y, a pasar de sus explicaciones en el número 23 de Vivat Academia, quedan todavía muchos puntos por aclarar. ¿Tiene algo que ver su renuncia con la recogida de firmas para pedir el adelanto de la constitución del nuevo Claustro?

No, en absoluto, mi decisión fue muy anterior a esa recogida de firmas y aunque considero que se cometió un error, por eso no tenía motivo alguno para dimitir.

Se dice en algunos círculos que esta renuncia se debe a una pataleta suya porque nadie le ha tenido en cuenta para formar la candidatura de Diego Luzón. ¿Qué tiene que decir al respecto?

Quien eso comenta, ni me conoce, ni conoce lo ocurrido en la Universidad de Alcalá en los últimos años. Yo no me considero, en absoluto, persona a la que se haya de consultar ninguna decisión que pueda tomar libremente cualquier miembro de la comunidad universitaria. Nadie tiene por qué contar conmigo para nada, pero mis compromisos, a su vez, los elijo yo mismo, como elijo a los compañeros de viaje en mis actuaciones.

¿Quiere eso decir que ha habido un enfrentamiento entre usted y el resto de los miembros de la candidatura a Junta de Gobierno apoyada por la Junta de PDI?

Tampoco he insinuado, creo entender, que haya ocurrido un enfrentamiento, simplemente se han cambiado las reglas del juego en el que yo estaba dispuesto a colaborar y, por consiguiente, abandono el juego. Vayamos por partes, la candidatura apoyada por la Junta de PDI se había formado con un fin muy concreto, conseguir, mediante una oposición organizada volver el gobierno de la universidad a sus líneas esenciales, la docencia y la investigación, pasando por el apoyo a nuestros compañeros, para esta candidatura esencialmente los profesores, colaborando estrechamente en sus reivindicaciones con los representantes del PAS y de los Estudiantes con las mismas ideas. Esta oposición tenía como meta, si ello era necesario, lo cual era más que probable dadas las circunstancias, buscar una candidatura a rector que reuniera las mismas ambiciones. Eso es lo que se ha roto repentinamente, sin discusión previa y sin esperar el tiempo prudencial a la posible aparición de nuevas candidaturas, y se ha roto tomando la postura, casi radical, de apoyar, prácticamente en bloque, la candidatura de Diego Luzón. Por ello deseaba, por una parte, que no se me identificara con esta nueva operación, para mi gusto, desorientada del rumbo original, y, por otra parte, evitar que en Junta de Gobierno se adoptaran posturas para apoyar esta candidatura que, a mi entender, no es la mejor posible ni de lejos.

Si he entendido bien, ¿quiere esto decir que usted no apoyará en el futuro a Diego Luzón como rector?

Esta pregunta es delicada de contestar. He prometido no usar las páginas de Vivat Academia para hacer campaña a favor o en contra de cualquiera de los candidatos y mi respuesta se puede entender en este sentido. Procuraré ser lo más objetivo posible y espero que ésta sea la última vez que tenga que hablar en Vivat Academia de los candidatos. Efectivamente no apoyaré la candidatura de Diego Luzón. Durante los diez años que ha permanecido al frente de la Secretaría del Consejo Social, no le he visto tomar una sola postura contraria a los requerimientos del rector Gala. En Junta de Gobierno, durante el tiempo que he sido representante, he notado que, más bien al contrario, su alineamiento con el equipo de Gobierno era casi absoluto. Bien es verdad que desde el grupo de representantes de profesores siempre hemos solicitado votaciones secretas para evitar forzar voluntades, y eso es precisamente lo más curioso, uno hace sus cuentas, sabe cuantos están seguramente a favor o en contra de una propuesta y, desde luego, el apoyo de Diego Luzón no me sale por parte alguna. Si está conforme con la situación actual, no entiendo cómo puede optar por un cambio. Ya he dicho, en las páginas de Vivat Academia, no hace muchos números, que para ciertos viajes no se necesitan alforjas.

¿Podría aclarar esto último, por favor?, porque esa es una de las cuestiones que han quedado más oscuras en sus declaraciones anteriores.

Existe una idea muy generalizada, entre la oposición a Manuel Gala, de que hay que cambiar al rector, cueste lo que cueste, y poner en su lugar a quien sea. "Votaré al Pato Donald si se presenta", dicen algunos. Luego, curiosamente, alguno de esos ha votado a Manuel Gala a cambio de promesas y favores que no eran de bien común, pero esa es otra historia. Yo no soy de ese parecer. Es cierto que soy partidario de que el rector no debe ocupar su cargo mucho tiempo, y Gala lleva camino de los 18 años, pero eso no es lo que más me preocupa. El ostentar el poder largos años puede hacer que las corruptelas propias de ese mantenimiento se hagan cada vez mayores y más extensivas y eso es malo en sí mismo, pero lo preocupante es su política, alejada de toda la realidad universitaria, contraria a los intereses, no ya del conjunto de personas que forman esta comunidad, sino de la propia sociedad a la que debemos servir. Recuerdo perfectamente el comentario que todos hicimos cuando, a la hora de redactar y aprobar los estatutos de la UAH no le pusimos límite de tiempo a los mandatos del rector: "Si tenemos un buen rector, ¿para qué lo vamos a cambiar?" Eso pensábamos, y eso nos ha cogido de sorpresa, lo cual quiere decir que pensábamos que no era malo tener al mismo rector durante mucho tiempo. "Si es malo, lo cambiamos mediante las urnas", afirmábamos. El problema es que no hay medio de hacerlo, teniendo en cuenta el entramado que se ha montado. Si cambiamos a Gala y ponemos en su lugar a un rector que lleve la misma política, lo que parece haber demostrado Luzón con su apoyo a Gala hasta ayer mismo, no es bueno y podemos estarnos haciendo un flaco servicio. Seguir con la política de Manuel Gala, además, sólo lo sabe hacer él, cualquier otro estropearía lo bueno de esa política y no arreglaría nuestros problemas. Existe, además, el problema de que cualquier candidato que quiera ser rector, nada más que por el hecho de serlo, apoyado por ciertos grupos de presión, lo único que conseguirá es darle la vuelta a la tortilla, para que se dore por el otro lado, con lo que todo eso significa. Ya tuvimos una experiencia bastante desastrosa con la candidatura de Luis García San Miguel.

Acaba de hablar de grupos de presión. ¿Le da entonces la razón a Diego Luzón cuando dice que tiene el apoyo de la mayoría de la Junta de PDI?

A mí me parecieron descorazonadoras esas declaraciones en el diario de Alcalá. Hacer esa afirmación significa no conocer el funcionamiento de la universidad, ni de las personas que le están apoyando incondicionalmente, lo cual dice muy poco en su favor. La Junta de PDI la forman muchas personas y de ellas el grupo más numeroso, creo, lo forman los representantes por el sindicato CSIF. Con el apoyo de UGT, los representantes de CCOO consiguieron la presidencia y la secretaría de la Junta, dejando la vicepresidencia para UGT, al formar entre los dos grupos la mayoría. Que yo sepa, ni CSIF ni UGT han adoptado posturas de apoyo a Luzón, y existen miembros de Comisiones contrarios a esa candidatura. Imagino que con sus palabras se refería a que tiene el apoyo de la mayoría de la representación de profesores en Junta de Gobierno que fue apoyada en su día por la Junta de PDI, y de la propia secretaría de esa Junta. Y dijo bien mayoría en sus aclaraciones, porque entre esas personas, además de yo mismo, se encuentra José Morilla que es otro de los candidatos que se postulan para rector.

Permítame que insista, ya que todavía no me ha quedado claro cuales fueron los motivos de su dimisión.

Quizás el problema de la falta de claridad radica en que no he querido herir, en ningún momento, a las personas que en parte son las responsables, directa o indirectamente, de mi abandono y sigo sin querer hacerlo. Intentaré explicarlo sin hacer historia. Mi trabajo de estos cuatro últimos años se ha centrado en crear un estado de opinión, para conseguir que la comunidad universitaria se diera cuenta de la necesidad perentoria de cambiar al rector y, como le dicho antes, de cambiar fundamentalmente su política. Ese trabajo compartido por una buena parte de Profesores, PAS y Estudiantes, no se si lo habremos hecho bien o mal, pero ahí están los resultados. De todas formas, no creo que ahora haya más personas que piensen que llevamos razón, lo que se ha descubierto es que hay libertad para decirlo y no pasa nada, antes había mucho miedo irracional escondido. Esa labor, después de mi renuncia a encabezar una candidatura, no quiero que se tire por la borda, poniéndolo a los pies de una candidatura no idónea para llevar a cabo lo que muchos creemos debe ser una universidad pública de calidad. Cuando observé ciertos movimientos, intenté que se les pusiera freno. No lo conseguí. Incluso el dialogo fue prácticamente imposible, no se argumentaba como grupo con intereses en bien de la comunidad universitaria, sino como una suma de intereses particulares que convergían, circunstancialmente, en el apoyo a una candidatura que quizás se prevé débil, por el desconocimiento que tiene de la universidad. Di tiempo suficiente para dar marcha atrás, pedí un poco de calma. Podíamos estar cerrando la posibilidad de aparición de nuevos candidatos más adecuados. Como personas con cierta responsabilidad, éramos los menos indicados para emprender caminos tempranos y decididos. Una toma de postura tan radical y tan intempestiva no beneficiaba a nadie, o quizás sí, a la continuidad de Manuel Gala en su puesto. No hubo forma, se apeló a la libertad de toma de posturas individuales. Yo creía que formaba parte de un grupo, al ver que no era así, no tuve más remedio que emprender la retirada.

Pero usted fue elegido por los votos de la totalidad de profesores de los cuerpos docentes, se debía a sus votantes, no sólo al resto de representantes.

Esto es así sobre el papel, pero no hay que olvidar que, si yo salí elegido, no fue por ser Julio Gutiérrez, sino por formar parte de una lista que muchos profesores votaron al completo, sin tener en cuenta los nombres que la componían, al estar avalada por la Junta de PDI. No me creo ni me siento tan importante como para caer en la tentación de pensar que fui elegido "por ser vos quien sois".

Ha hablado usted de su renuncia a ser candidato a rector en las próximas elecciones. Nos gustaría que explicara a nuestros lectores, si es posible, qué motivó esa otra decisión, hace ahora justamente un año.

No puedo darle los detalles de todo lo que concurrió en mi decisión de no ser candidato. Es verdad que todos estos años han supuesto para mí un desgaste personal muy fuerte. Por un lado, el trabajo extra ha sido muy grande y he abandonado parte de mis aficiones por ello, dedicándole casi todo mi tiempo libre, pensando que podía rendir un buen servicio a la comunidad de la que formo parte. Por otro lado, el desgaste también proviene de las fobias que he ido desatando durante el proceso de oposición. Varias veces se ha intentado en el Consejo Social acabar con la revista Vivat Academia, que a nadie se le oculta fue una idea fundamentalmente mía. El enfrentamiento con el equipo de gobierno esta mal visto en la universidad, sobre todo en el colectivo de catedráticos al que pertenezco, y eso ha hecho que se me mire con cierto desprecio. Pero, indudablemente, eso no debería importarme mucho y así ha sido, de hecho no me importa en absoluto. Estaba dispuesto a llegar hasta el final, aunque tuviera que renunciar a otras cosas que, a mi edad y dados los años de servicio, me parecen mucho más interesantes y edificantes. El problema surgió cuando me di cuenta de que las personas que, en principio, decían apoyarme, o se suponía que estaban a mi lado en esta guerra, no estaban interesados en absoluto en tenerme como rector. Casi todos me conocen y saben que no me doblego ante presiones tendentes a potenciar intereses personales y, por supuesto, no acepto pactos con grupos de presión. No me interesa ser rector por el hecho de serlo y llevar el apellido de magnífico. Por consiguiente, una nueva lucha, esta vez con más intereses de por medio, ya que se habían atisbado posibilidades, no me seducía y por ello decidí abandonar. Explicarlo mejor sería largo, y lo más probable es que hiriera a muchas personas que se sentirían públicamente aludidas contando detalles. Me sobran los enemigos, no quiero tener más.

Pasando a otro orden de cosas, ¿qué opina de los últimos acontecimientos en torno al nuevo Claustro: la decisión del rector de no introducir la votación sobre el adelanto de elecciones y la recogida de firmas por parte de representantes del colectivo de profesores titulares?

Estas son muchas preguntas en una y es mejor contestarlas por el orden cronológico en que se han producido los hechos.

Nada más conocerse el resultado de las elecciones, algunos lanzaron las campanas al vuelo cantando victoria, aunque algunos otros fuimos más cautos y pedimos un poco de reflexión. Sin duda alguna, dado el equilibrio de fuerzas, darle tiempo al actual equipo de gobierno era ofrecerle la posibilidad de darle un vuelco a los resultados. Por otra parte, la voluntad de cambio en la comunidad universitaria alcalaína era evidente y, en puridad, un adelanto de las elecciones era la única forma posible de acabar con esta situación, en la que, además, habían ya aparecido dos candidatos a rector. Una campaña electoral demasiado larga no es bueno para la vida universitaria. Pedimos adelanto de las elecciones y en eso estabamos muchos de acuerdo.

Otros hablaban de moción de censura. Una moción de censura es siempre delicada, en la universidad española más todavía, en la de Alcalá ¡no digamos! Si existe un entorno conservador en nuestro país, éste es el mundo universitario y, por las características de su creación y crecimiento, la Universidad de Alcalá lo es aún más. Antes de plantear una moción de censura, era necesaria una encuesta muy bien realizada, diferenciando entre claustrales y no claustrales, para ver las posibilidades de la misma. Una moción de censura que no prosperara sería un espaldarazo al equipo rectoral actual. No obstante, había un sector muy empeñado en ella. Llegaron a proponerme que la encabezara yo, con el único fin de, si prosperaba, dimitir a los seis meses y convocar nuevas elecciones. Si no prosperaba, no se perdía nada, ya que yo representaba un candidato "quemado". "Imagínate - decían - si lo consigues, tendrás la alegría de cambiar a Manuel Gala, ya que, al fin y al cabo, tú fuiste, en su día, uno de los culpables de que sea rector". Ni que decir tiene que ni se me pasó por la cabeza aceptar.

Una vez reunida la mesa del Claustro saliente, era evidente que, si se conseguía una constitución inmediata del nuevo Claustro con un orden del día apropiado, conteniendo un debate sobre el estado de la universidad y una votación sobre el posible adelanto de las elecciones, sería todo un éxito de la oposición al equipo de gobierno. Dejar la posibilidad de que la nueva mesa llevara a cabo esa tarea era muy arriesgado, ya que, con toda probabilidad, seguirá siendo favorable al rector. Cuando se convocó el Claustro para el día 18 de abril con esos puntos, yo pensé que efectivamente había sido todo un éxito. Nunca imaginé que, por culpa de un debate añadido sobre los presupuestos, se convirtiera una victoria en el más estrepitoso de los fracasos. El argumento en favor de la disconformidad es que ello se había conseguido con el voto del rector y los miembros de la mesa alineados con él. Una buena estrategia hubiera sido decir que, aunque se opinaba que era mejor una convocatoria más temprana y sin presupuestos de pro medio, daba lo mismo esperar unos días más. El hecho de que representantes del PAS estuvieran de vacaciones en esa fecha no era impedimento, porque bastaba con haber accedido a retrasar la convocatoria unos días más, tanto daba. En vez de optar por esta alternativa, se ha intentado forzar la máquina con la recogida de firmas, para conseguir algo que era de todo punto de vista ilegal, otra cosa es que el rector hubiera mostrado intenciones de dilatar la constitución del Claustro, como ya ha hecho en otras ocasiones. Por otro lado, intentar poner a Manuel Gala entre la espada y la pared es no conocer a nuestro rector en absoluto y suponerle, a su vez, desconocedor de las martingalas legales. Es evidente que una mesa saliente no puede cerrar el orden del día de una sesión ordinaria del nuevo Claustro, y eso aunque Gala haya usado esta estratagema a lo largo de su mandato, para evitar tener que reunir al Claustro más de lo que él estima conveniente. El resultado está ahí, y se ha desperdiciado el poder de la recogida de firmas, con los riesgos que eso conlleva, ahora será más difícil, si ello es necesario, volver a convencer a la gente para que estampe su firma en una nueva petición. Se ha desperdiciado la munición en salvas.

El hecho de que el rector haya evitado momentáneamente esa votación tras un debate que podría haber sido duro, mucho me temo que no indica más que el empleo de su habilidad habitual para ganar tiempo, a fin de conseguir una composición de la mesa del Claustro, al menos, como la actual. Creo que en esta ocasión se ha vuelto a infravalorar al enemigo.

Se rumorea que Juan Ramón Cuadrado Roura puede ser también candidato a rector, al haber obtenido el mayor número de votos en las elecciones a Claustro. ¿Qué opina usted de esa candidatura?

Me parece que basar las posibilidades de presentarse a las elecciones a rector en los votos sacados en el colectivo de catedráticos es una idea descabellada. Los catedráticos representan únicamente el 8% del Claustro. Además, el sacar muchos votos no indica más que su nombre estaba en las dos listas "clandestinas" que han circulado antes de la votaciones, una elaborada por los llamémosles galistas y otra, confeccionada por un grupo reducido de catedráticos, que sólo consiguió, globalmente, entre un 35 y un 40 por ciento de los votos. Independientemente de ello, ya hay una candidatura decidida entre el profesorado de Económicas, la de José Morilla, otra más no haría más que enturbiar el panorama. Lo que sí creo es que, de salir una nueva candidatura, debería ser de algún catedrático de Ciencias Experimentales.

¿Cree usted que Gala se volverá a presentar en las elecciones?

No me cabe duda alguna, de hecho lo ha más que insinuado en sus declaraciones, en las que parecía decir todo lo contrario. El proyecto de Manuel Gala puede ser todo lo antiuniversitario que queramos, pero tiene muchos adeptos. Si considera que puede peligrar cualquiera de esos megaloproyectos que tiene en mente, y que le harán pasar a la posteridad, por pequeño que sea el peligro, no dudará en volverse a presentar. Si no se presenta, será porque opte por apoyar alguna de las candidaturas, que será entonces la ganadora, a cambio de no cambiar absolutamente nada, salvo algunas personas de lugar, y eso si se le garantiza una salida honrosa.

Ha mencionado usted lo de la salida honrosa. ¿Qué opina de las declaraciones de José Morilla al diario de Alcalá, en las que decía que Manuel Gala debe salir de la universidad con todos los honores y por la puerta grande?

Si eso realmente lo ha dicho el candidato Morilla, y el periodista no ha tergiversado sus palabras, es un error de bulto. En mi opinión, Manuel Gala perdió la oportunidad de salir por la puerta grande, cuando decidió presentarse a las elecciones de 1990. Si se hubiera retirado en aquella ocasión, se le recordaría como el mejor rector que jamás había tenido, y posiblemente tendría, la Universidad de Alcalá. Ahora debe ser consecuente con ello y ser responsable de los errores que ha cometido que, desde esa fecha, son bastantes.

¿A qué errores se refiere?

Eso sería muy largo de contar, pero el más evidente es el crecimiento caótico y de baja calidad a que ha sometido a una Universidad que podría haber sido una de las mejores del país, eso sin contar con los errores que ha dejado cometer a su equipo.

Y ahora la última pregunta. Tras estos acontecimientos, ¿ha reflexionado sobre su decisión de no presentarse a rector? Hay muchas personas que opinan que debería reconsiderar su postura.

Es cierto que algunos compañeros me han pedido que reconsidere mi decisión, pero está firmemente tomada. Precisamente los acontecimientos y las circunstancias actuales hacen todavía más difícil mi candidatura. La oposición a Manuel Gala está rota, si es que alguna vez estuvo unida o hubo realmente oposición organizada. Ya he dicho antes que una suma de intereses personales nunca pueden hacer un grupo homogéneo.

Si de verdad esta es la última pregunta, quiero terminar dándole las gracias por esta oportunidad de dirigirme a los lectores de Vivat Academia sin tener que explicarme por escrito, que siempre es más difícil.

Gracias a usted señor Gutiérrez por su amabilidad.

Esta entrevista ha sido realizada en la Terminal 3 del Aeropuerto de Barajas. El texto es la transcripción literal de mis preguntas y las respuestas de Julio Gutiérrez, no he añadido ni quitado nada; las comas y puntos las he puesto donde parecía iban bien y las comillas han sido añadidas en las palabras o frases que he creído entender serían del gusto del entrevistado.

Volver al principio
linea.gif (922 bytes)
Vivat Academia, revista del "Grupo de Reflexión de la Universidad de Alcalá" (GRUA).
Tus preguntas y comentarios sobre este Web dirígelos a vivatacademia@uah.es
Copyright © 1999 Vivat Academia. ISSN: 1575-2844.  Números anteriores. Año III
Última modificación: 24-07-2002