Opinión y Debate
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ISSN: 1575-2844

Revista Vivat Academia

 Histórico Año III

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Diciembre 2000 - Enero 2001. Nº 21

Nuestra página dedicada a la opinión contiene:

Panpedagogismo: La escuela invisible de la endogamia en la UAB (Por Guillem Bou Bauzá)
Introducción
El estudio riguroso de los programas universitarios y sus portentosas conclusiones
La problemática del profesorado novel
Preocupados sinceramente por la funcionarización del profesorado
¿Ideología o camaradería y nepotismo?
Panpedagogismo
Nota bibliográfica
Pedagogitis en la Universidad (Por José Antonio Abad Baños)
La Junta (Por "El Grillo")
INCONGRUENCIAS (Por Julio Gutiérrez)
¿Despiste o desconsideración?
A unos sí y a otros no
¿Por qué ahora sí?
Concierto para la depresión
A vueltas con el código deontológico
RECORTES
Ciencia fungible frente a ciencia inventariable

La Universidad ‘pasa’ de la política

Panpedagogismo: La escuela invisible de la endogamia en la UAB

Por Guillem Bou Bauzá

Introducción
El estudio riguroso de los programas universitarios y sus portentosas conclusiones
La problemática del profesorado novel
Preocupados sinceramente por la funcionarización del profesorado
¿Ideología o camaradería y nepotismo?
Panpedagogismo
Nota bibliográfica

Introducción

Por escuelas invisibles, sin ser demasiado rigurosos en la definición, se denota a estos grupos de investigadores que se citan entre ellos, de forma que se erigen en supuestos grupos solventes de opinión científica cuando, en realidad, no dejan de ser un colectivo que se avala a sí mismo.

¿Existe en la UAB una escuela invisible promotora de la endogamia? Es aventurado afirmar esto tajantemente pero, sin embargo, lo que sí puede afirmarse es que existe una escuela invisible que, bajo la cobertura de un congreso en teoría serio, lanza comunicaciones que servirán de base para aumentar el control de acceso las plazas por parte de la universidad de origen.

En el congreso cuya cientificidad fue ridiculizada ante la opinión pública llaman la atención tres comunicaciones que proponen cambios en los tribunales y requisitos de acceso a las plazas de profesor titular. En resumen, proponen que para ser titular se deban haber hecho unos cursillos de capacitación docente organizados por los ICEs de las universidades, además evaluados por los departamentos convocantes de las plazas y, por añadidura, en los tribunales debería haber un técnico en educación para juzgar (¡él solito!) las aptitudes docentes de los candidatos.

Uno se pregunta, de entrada, si no sería mejor colocar un Defensor del opositor, dados los casos escandalosos de endogamia que ha habido en la UAB (como el de aquella plaza en que el concursante presentó casi toda la documentación copiada y ahora es titular por obra y gracia del rector Solá). Y, en segundo lugar, uno se pregunta la concepción de fondo que tiene esta gente sobre lo que es una universidad; es decir, ¿Les preocupa en realidad la investigación de calidad o piensan que la universidad debe ser en el futuro una especie de academia donde se hagan cursillos?

Valorar así, a las bravas, las capacidades docentes por encima del curriculum investigador o de la concepción epistemológica de la disciplina (explicitada en el Proyecto Docente) esconde una concepción adacemicista de la universidad. Oímos decir que la secundaria, desgraciadamente, se ha "egebeizado" (pérdida de responsabilidades del alumno y, en general, comportamientos infantiles en las aulas, impensables hace unos años) y, según incluso los más optimistas, el siguiente paso será la secundarización de la universidad (¿no han recibido todavía llamadas de padres que se han solicitado la revisión del examen de sus hijos de veinte años?).

Dado, pero, que entrar en este tema es sin duda polémico y, además, se aparta de la intención de este artículo, se analizarán en él estas comunicaciones con propuestas tan novedosas y responsables, así como la calidad científica de las mismas por lo que se refiere a las conclusiones. Ni que decir tiene que el comité científico las dio por buenas y ahora están publicadas en el Cdrom del congreso, junto con las otras que ustedes ya saben.

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El estudio riguroso de los programas universitarios y sus portentosas conclusiones

Bajo el título "Cambio de cultura en las universidades catalanas del siglo XXI: La formación pedagógica de los docentes universitarios" presentan esta comunicación Carmen Armengol, Marina Tomás y Diego Castro.

El texto arranca con un manifiesto a favor de la formación permanente del profesorado universitario, el cual es avalado por un estudio de futuro realizado por las autoras Carmen Armengol, Marina Tomás y Mónica Feixas. Dicho estudio es citado por segunda vez para exponer el nuevo rol docente deseable en el profesorado universitario y para, y aquí es donde no queda clara la conexión metodológica, realizar una investigación acerca de los programas editados por profesores de otras universidades:

"Partimos del supuesto que la realización de un programa requiere unos mínimos conocimientos didácticos que presumiblemente intuíamos que se descuidan por buena parte del profesorado universitario. Por tanto hemos realizado una tarea de constatación de una hipótesis.

Cabe hacer una serie de consideraciones al respecto para que se lea en su justo término los resultados obtenidos. Es decir:

  1. no afirmamos que un mal programa suponga una mala docencia en el aula
  2. los programas que hemos analizado son los publicados por cada Universidad y puede que no correspondan al programa que en realidad se usa en clase
  3. no queremos de ninguna manera etiquetar a ninguna Facultad, Titulación o Universidad, sólo queremos contrastar nuestra pre-concepción (hipótesis)"
"Desde esta perspectiva nos parecía necesario analizar, como primer paso para indagar sobre el estado de la cuestión de la formación pedagógica de los profesores universitarios, los documentos que manifiestan de qué manera llevan a cabo su actividad docente.

Para ello hemos vaciado un total de 120 programas distintos (...)"

Con estas dos citas, uno no tiene claro si el programa editado por una universidad es indicativo o no de la calidad docente (en la primera cita parece que no y luego parece que sí). Y esto es importante ya que la comunicación analiza los programas publicados y se permite el lujo de juzgar la pertinencia de los objetivos de carreras tan dispares como Empresariales, Derecho, Biología, Filología Catalana o Psicopedagogía.

Con un estudio de base tan sólida (los programas publicados por tres universidades: la UOC, la UAB y la UB) se llega a conclusiones tan sorprendentes como el cambio propuesto en los tribunales de titularidad:

"Para una mayor coherencia de la composición de los miembros del tribunal con los objetivos que se plantean en las pruebas convendría introducir la presencia de algún técnico en pedagogía.
Igual suerte corren las plazas que se ofertan a concurso público para cubrir plazas de interinos, asociados o ayudantes"

Sin embargo, después de un desfile, asombroso por lo fértil del estudio, de conclusiones, llega en último lugar la más chocante:

"Los programas que podrían ser un primer factor de calidad docente que asegurase el compromiso entre profesores y alumnos termina por convertirse en un documento protocolario burocrático de la planificación formativa"

¡Eureka! ¡Esta conclusión es la acertada! Es decir, que los profesores tienen tendencia a descuidar los programas oficiales que editan las universidades y, por tanto, dado que son meros papeles burocráticos, ninguna conclusión válida puede sacarse sobre las capacidades docentes del profesorado a partir del estudio de estos documentos. Por tanto, y en definitiva, los mismos autores nos están diciendo que sus conclusiones no tienen ninguna base.

Todo este estudio, viene rebozado de gráficas descriptivas y frases de construcción sintáctica tan pulcra como la siguiente:

"Sin embargo analizábamos la distinción o separación entre contenidos teóricos y prácticos y era muy parejo los resultados"

Y, evidentemente, no podría faltar la recomendación sutil de cursar los cursillos ad hoc del ICE de la Universidad Autónoma de Barcelona:

"La formación pedagógica del profesorado universitario es una de las cuestiones actualmente más debatidas en el seno de las mismas. Existen en la actualidad interesantes medidas formativas surgidas de los ICEs y otras instituciones (...)"

Esta cuestión es importante porque, como veremos, las otras comunicaciones también remiten a los cursillos de los ICEs.

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La problemática del profesorado novel

Mónica Feixas es la firmante de esta aportación al congreso, la cual versa sobre los problemas docentes de los profesores noveles (de los problemas para su tarea investigadora no se habla).

Para empezar, el rigor metodológico es envidiable, ya que esta comunicación entra en la categoría de aquellas que elevan la tecnificación del lenguaje pedagógico (vamos, que de ahí a definir el concepto de tiza hay un paso):

"Se considera novel cualquier aspirante a un lugar de trabajo que realiza un proceso de formación inicial bajo la tutela de uno o varios maestros. Según el Diccionario Ideológico de la Lengua Española de Casares (1942) otros sinónimos de novel son inexperto, principiante, joven, neófito.

Bajo este prisma, nos situamos ante una definición que entiende el novel como una persona generalmente joven, sin experiencia, que aprende un arte, oficio o facultad o que empieza una actividad por primera vez con asistencia y apoyo de un maestro."

En el terreno educativo, el profesor novel es aquel docente recién graduado de la universidad que imparte docencia por primera vez en una institución educativa. Se caracteriza por tener poca o ninguna experiencia docente previa. Normalmente, el único contacto con niños o jóvenes es el adquirido durante las prácticas que se realizan a lo largo de la formación universitaria, o en la mayoría de casos, en tutorías o clases particulares, substituciones, etc."

Si los dos primeros párrafos son redundantes, el tercero confunde. ¿No es éste un congreso de innovación de la docencia universitaria? ¿Hablamos de la universidad o del sistema educativo en general?

Bien, la conclusión no podía ser otra que a los profesores noveles también les hace falta formación y, de rebote, ya puestos, que formen a todo el mundo:

"Es recomendable que todas las universidades españolas inicien programas de formación para el profesorado principiante (así como programas de formación pedagógica para el resto del profesorado)."
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Preocupados sinceramente por la funcionarización del profesorado

La última comunicación lleva por título "Cambio de cultura en las universidades catalanas del sigloi XXI: Funciones y competencias básicas del profesorado" y la firman Mónica Feixas, Núria Borrel y Pere Marquès.

Ésta es sin duda una comunicación sesuda sobre las competencias básicas del profesorado universitario, ya que detecta 13 funciones en el "ámbito de docencia" y sólo 5 en el "ámbito de investigación", casi tantas como las 4 de un tercer ámbito: el de "gestión". Queda, pues, clara, la imagen de partida de lo que es un profesor universitario (hagan ustedes mismos las proporciones).

Pero la importancia de esta comunicación, que resume el espíritu de las anteriores, se percibe en el siguiente párrafo:

"Sin duda, una innovación de esta envergadura, tendrá que acompañarse con acciones formativas continuas, durante el curso académico, con un seguimiento y evaluación de los logros obtenidos por parte de los departamentos (...) En todo caso, consideramos muy pertinente que la formación pedagógica sea obligatoria para acceder a una titularidad como ya ocurre en otros países europeos"

¿Se imaginan lo que va a significar esto en los concursos a titularidad? Efectivamente, el que se presente de fuera de aquella universidad (y, especialmente, el que haya trabajado durante años en un centro de investigación de reconocido prestigio) no tendrá los cursos obligatorios que ha evaluado precisamente el departamento.

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¿Ideología o camaradería y nepotismo?

Uno puede pensar que las escuelas invisibles surgen de la unión espiritual de ideas o, por el contrario, que surgen por intereses comunes e, incluso, por relaciones más estrechas.

Quedaría feo, pues, que un director del ICE de una universidad preparase unos cambios en el acceso a la función pública y luego se descubriera, por ejemplo, que los textos científicos en los que se basa (y que presenta como independientes) son los de personas allegadas. Es decir, creo yo que sería poco honesto que los firmantes, por poner un caso, fueran de la subárea de la cual dicho director es el catedrático. O, yendo más allá, que uno de los firmantes de dichos textos fuese su mujer.

Todo ello, si ocurriera, nos daría lugar a pensar que esta escuela invisible está unida por lazos de camaradería o nepotismo. Estos lazos, a diferencia de los ideológicos, son adaptables; es decir, se mantienen unidos aunque las circunstancias cambien. Por ello, es frecuente encontrar alguna escuela invisible que actúa en un campo concreto hoy y mañana en otro, o incluso con ideas totalmente opuestas.

Por otra parte, que las bibliografías referenciadas en la comunicación de Carmen Armengol, Marina Tomás y Diego Castro y la comunicación de Mónica Feixas, Núria Borrel y Pere Marquès presenten un alto grado de coincidencia en las referencias debe ser casual. Uno puede pensar que ya es difícil, con todo lo que se ha escrito sobre esta temática, encontrar sólo un pequeño y reducido número de obras a las que acudir, pero las casualidades existen.

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Panpedagogismo

Todos estamos de acuerdo en que la educación superior se diferencia de las demás, y de aquí su denominación, por el grado de profundización o especialización de sus contenidos, algunos de los cuales no son fácilmente inteligibles. Si en educación secundaria ya es vieja la polémica entre aptitudes docentes y aptitudes disciplinares del profesor (es decir, si debe ser un buen comunicador o un buen conocedor de la materia que desarrolla), en la educación superior es, obviamente, un asunto más difícil de resolver.

Todos estamos de acuerdo en que, para enseñar a leer a un niño, hace falta una buena base pedagógica y que el contenido en sí, saber leer, es una trivialidad, al menos en nuestro país, donde la alfabetización está extendida (no entramos ahora en la alfabetización funcional). Sin embargo, todos tendremos nuestras dudas que el Teorema de Taylor de matemáticas del último curso preuniversitario pueda ser explicado sin una sólida base disciplinar. E, incluso, las concepciones más progresistas de la educación se inclinan por esta base ya que, si asumimos que el alumno debe tener un papel activo, se deduce como consecuencia que hace preguntas, a veces de respuesta no inmediata, y es evidente que, entonces, no debe descubrir que el sistema educativo ha colocado ante dicha clase a un desconocedor de la materia que se había preparado un discurso expositivo pero que no conoce a fondo el tema sobre el cual versa.

Por pandedagogismo designo yo a la tendencia a concebir las Ciencias de la Educación como una atalaya desde la se miran las otras disciplinas. Desde cual, todas las dificultades en la enseñanza superior se deben a las pocas capacidades docentes y comunicativas que se presuponen a los profesores expertos en la materia. El pandepagogismo es reaccionario en tanto que concibe a los estudiantes como sujetos pasivos, es decir, incapaces de aprender nada por sí mismos, incapaces de realizar resúmenes, recensiones y ampliaciones al salir de clase, incapaces de hacer nada por propia iniciativa si no lo ha indicado explícitamente el profesor.

Y, por lo que se refiere a los docentes, me parece que la imagen que desprende el panpedagogismo es inequívoca, tal como dice una de las comunicaciones estudiadas:

"Partimos del supuesto que la realización de un programa requiere unos mínimos conocimientos didácticos que presumiblemente intuíamos que se descuidan por buena parte del profesorado universitario".

Es decir, y ahora resumo la frase en presente de indicativo, "el profesorado universitario descuida unos mínimos conocimientos didácticos". De ahí que esta corriente de pensamiento, que parece extenderse en cierto tipo de congresos y escuelas, reclame el control de acceso a las plazas de profesor universitario, por parte de personas tan rigurosas como las que firman las comunicaciones analizadas.

Cabe señalar que uno de los autores citados en estas comunicaciones, el profesor Adalberto Ferrández, tiene unos artículos, ya clásicos, muy interesantes porque sitúan en los términos correctos todo el problema didáctico. Es decir, qué es la Didáctica y qué son las didácticas (como por ejemplo, la didáctica de las matemáticas o de las ciencias sociales). La actitud respetuosa con cada disciplina, que manifiesta este veterano catedrático, y el análisis desde un esquema coherente (derivado inicialmente del pensamiento de Fernández Huerta) contrasta con la de profesores de otro estilo. El estilo de quienes, desde una posición influyente como puede ser un instituto universitario, y con el rigor de unas comunicaciones que hemos analizado, crean un discurso científico orientado a unos objetivos concretos, a veces bajo la sospecha del beneficio propio.

En este sentido, si uno lee los artículos de Ferrández, encuentra un esquema sólido a partir del cual se sitúa el alcance, las características y las limitaciones de la didáctica. A partir de este esquema, pero, el autor no propone ninguna acción concreta, sino que deja a cada lector que tome la iniciativa en los aspectos y debates que crea que deban desarrollarse. Por el contrario, en estas comunicaciones encontramos opiniones directivas emitidas a la ligera, con ausencia de un modelo que les sirva de base. Si uno de los argumentos a favor de cambiar el acceso a las plazas universitarias es "como ya ocurre en otros países europeos" es de esperar que los autores de dicha opinión, Feixas, Borrel y Marqués, indiquen como mínimo en cuántos países, en qué universidades, en qué circunstancias, etc. la omisión de estos detalles es, de por sí, un símbolo de pobreza científica, es decir, de desconocimiento del discurso científico.

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Nota bibliográfica:

A principios de los ochenta el profesor Ferrández escribió unos artículos sobre fundamentación de la Didáctica. En ellos se encuentran las reflexiones a que se ha referido el texto:

FERRÁNDEZ, A. (1981): "La Didáctica: Ciencia normativa". En Las ciencias de la educación a examen. Barcelona. Anuario de la Sección de Ciencias de la Educación de la UAB.
FERRÁNDEZ, A. (1983): "Carácter científico de la didáctica". Enseñanza más aprendizaje, 8. Mexico. Secretaria de Educación y Cultura del estado de Nuevo León.
FERRÁNDEZ, A. (1984): "La didáctica contemporánea" en SANVISENS, A. (Ed.): Introducción a la Pedagogía. Barcelona. Barcanova.

Guillem Bou Bauzá es Doctor en Ciencias de la Educación.

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Pedagogitis en la Universidad

Por José Antonio Abad Baños

En el I Congreso Internacional Docencia Universitaria e Innovación, recientemente celebrado en Barcelona, se ha presentado una serie de comunicaciones donde se pretende contribuir a la mejora de la docencia en la Universidad y donde se realizan afirmaciones como: "La formación pedagógica del profesorado universitario es una de las cuestiones actualmente más debatidas en el seno de las mismas. Existen en la actualidad interesantes medidas formativas surgidas de los ICEs y otras instituciones". O como esta perla referida a la composición de las comisiones de contratación de plazas interinas y de tribunales de oposiciones, para optar a plazas de la universidad: "Para una mayor coherencia de la composición de los miembros del tribunal con los objetivos que se plantean en las pruebas convendría introducir la presencia de un algún técnico en pedagogía". No voy a comentar estas propuestas y otras surgidas en el citado congreso; personas mucho mejor informadas están tratando el tema (Ver el artículo de Guillem Bou, 2000: "La escuela invisible de la endogamia en la UAB", publicado en esta misma página, también disponible en http://www.geocities.com/guillembou/escuelaendogamia.html). Sin embargo, sí me voy a permitir hacer una serie de reflexiones relacionadas con la enseñanza universitaria.

En primer lugar hay que plantearse qué es un estudiante universitario: qué conocimientos, qué nivel cultural y qué técnicas de aprendizaje debe poseer para encarar unos estudios universitarios. Yo creo que debe ser una persona con un cierto nivel cultural y de conocimientos, capaz de entender, salvo aspectos técnicos que desconozca, una conferencia, de redactar un escrito acerca de lo que ha entendido de esa conferencia y que dicho escrito posea un nivel digno en cuanto a inteligibilidad, estilo y ortografía. Un alumno así, acostumbrado a enfrentarse a problemas intelectuales y a esforzarse en su comprensión podrá seguir las explicaciones de un profesor universitario que a su vez posea, en primerísimo lugar, un profundo conocimiento de la materia a impartir, lo cual se consigue mediante el estudio y el ejercicio profesional, léase investigación; en segundo lugar capacidad para ordenar y esquematizar adecuadamente la materia y en tercer lugar exponerla claramente pero suscitando en el alumno curiosidad y ganas de afrontar el desafío que implica entender y trabajar una ciencia.

Estas habilidades se consiguen con la experiencia y el apoyo de profesores más veteranos (antiguamente los maestros). ¿Qué pintan aquí los ICEs (Institutos de Ciencia de la Educación) y algunas de las conclusiones del congreso arriba comentado? Nada. De lo que se tendrían que preocupar es del lamentable estado intelectual de los jóvenes que acceden a la Universidad, fruto de los disparatados planes que se han ido perpetrando y que han culminado en la LOGSE.

Desgraciadamente, el estudiante universitario que describo unas líneas más arriba era frecuente hace 30 años pero no ahora donde uno topa con analfabetos funcionales que jamás habrían superado la reválida de cuarto. Ahí es donde deben actuar los buenos pedagogos, en las enseñanzas primaria y secundaria con el fin de motivar y formar a los alumnos para no encontrarte en la Universidad algo así: "Oiga es que yo no me encuentro motivado". ¡Váyase usted a hacer puñetas y búsquese una carrera relacionada con viajar y con el sexo!

Hay que desterrar la incipiente "pedagogitis" promovida desde algunos ICEs que sólo conduciría a la "secundarización" de la Universidad, y no digo que haya que hacer desaparecer estos institutos. Tampoco pretendo decirles qué es lo que tienen que hacer, ellos sabrán, pero, entre otros cometidos, deberían vigilar el nivel de los estudiantes que acceden a la universidad y proponer soluciones que contribuyan a elevarlo. También, podrían decir algo de los libros de texto utilizados en primaria y secundaria; por citar un ejemplo, el libro de Lengua de mi hijo de once años es tan malo que parece que ha sido escrito por un analfabeto funcional.

Finalmente, otro punto de reflexion relacionado con el ser universitario se refiere a las carrerillas que vienen proliferando últimamente. Ésas en las que según el informe Bricall la investigación no es necesaria y cuyos profesores, por tanto, pueden pasar completamente de ella. Pues bien, tales estudios serán de formación profesional superior o como les quieran llamar pero nunca universitarios. Al final vamos a tener diplomaturas universitarias en peluquería o fontanería.

José Antonio Abad Baños es Profesor Titular de Química Inorgánica en la Universidad de Murcia

NOTA DE VIVAT ACADEMIA:  Recomendamos a nuestros lectores, al hilo de lo tan brillantemente expuesto por nuestro compañero José Antonio Abad, que se den un paseo por la WEB de la UAH y se encontrarán una diplomatura en Turismo, lo cual no sería del todo grave, y unos ¡Estudios Propios en Hostelería!

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La Junta

(Carta abierta al Sr. Gutiérrez, mal denominado líder de una oposición inexistente -ocho de sesenta y cuatro-).

Mi muy estimado Sr. Gutiérrez (y perdone que empiece mintiendo). Le rogaría que, en el futuro, dejara de referirse como Junta de Desgobierno a nuestro magnífico y magnánimo órgano de gobierno y se refiera a él como La Junta o El Órgano.

Esta vez se le ve a Vd. muy perdido, Rectorillo…, no me haga reír; esas no son formas de dirigirse al Vicepresidente Delegado de G&G (García y Gala Construcciones Innecesarias y Fomento del Pesebrismo), empresa también conocida como Universidad de Alcalá.

Sepa Vd. que La Junta se está planteando cambiar el nombre de esta empresa por el de Universidad de Alcatraz (nos ahorramos modificar las iniciales en los Estatutos) y que, para agilizar su funcionamiento -que Vd. y los suyos se empecinan en alterar, con su afán de votar en contra de lo que está a gala establecido- está pensando seriamente en suprimir un par de tonterías de su democrático reglamento:

  1. Derecho de reunión:

    Sólo podrán reunirse más de dos profesores/PAS/estudiantes si lo hacen en presencia de un Vicerrector, la Gerente o el Secretario General.

  2. Derecho a la libre expresión:

    1. Con el fin de salvar la selva amazónica de la tala indiscriminada de caoba -cosa que Vd. y sus colegas fomentan con sus continuas respuestas a comunicados muy claros y ciertos- se prohibe cualquier papel/libro/panfleto que no haya sido debidamente corregido por el Vicerrector "a las Barricadas". Esta medida impedirá, por sí sola, el aumento del agujero de ozono.

    2. Sólo podrán expresar su opinión sobre la situación actual de la UAH los miembros del Coro o de la Tuna (aunque estos ocupen plaza de PAS o de Asociado).

  3. Derecho al voto: Sólo podrán votar en las distintas reuniones aquellos que el Excmo. y Mágico. Sr. "Como-me-quiero" decida que pueden hacerlo.

Como verá, nuestras medidas están destinadas a librar a esta empresa del talante Jesuítico-Stalinista que la gobierna. Y tenemos pensadas una serie de reformas estructurales a tal fin:

  1. Acercar la dirección de esta empresa a los campos.

  2. Crear el puesto de presidente adjunto/copresidente de la Fundación General de la Universidad de Alcatraz (aún no hemos decidido cuándo nuestro candidato ganará la oposición, pero probablemente en el 2002-2003).

  3. Nombrar Rector emérito a Augusto P. (que ya ha presidido una Junta de las mismas características y tiene experiencia).

  4. El orden del día del Claustro y Junta lo improvisará el Rector y decidirá el resultado de las votaciones, para ahorrar tiempo y poder firmar más convenios tipo.

  5. Para demostrar que tomamos nota de su idea, y para que en el futuro no diga que no es Vd. escuchado, hemos decidido implantar un nuevo método de actas. No será necesario grabar las sesiones, pues el acta será redactada por el Secretario General antes de la reunión y se precirculará para que todos sepan qué tienen que decir y votar en cada momento.

A ver qué le parece esto.

Esperando su respuesta, atentamente suyo (vuelvo a mentir, pero es una expresión que viene en los manuales de redacción de cartas, lo siento)

El Grillo.

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INCONGRUENCIAS

Julio Gutiérrez. Universidad de Alcalá

¿Despiste o desconsideración?

El rumor era clamoroso. De hecho se había difundido hacía varios meses y, aunque todos daban la información como veraz y de "muy buena fuente", no se realizaba el cambio de personas en el Vicerrectorado de Desarrollo Científico y Tecnológico.

La sorpresa de los asistentes a la Junta de Gobierno del pasado día 29 fue mayúscula cuando, tras el informe del rector, que no habló en absoluto del asunto, en realidad no hubo el largo y tedioso informe a que nos tiene acostumbrados, el profesor Álvarez Builla, continuaba sentado en su sitio habitual, eso sí, sin abrir la boca en toda la reunión.

Pasaron las horas y se acabó la sesión. El rector tenía prisa por marcharse, pero, puesto que el Reglamento se estaba aplicando escrupulosamente, los representantes solicitamos que se tratara el punto de ruegos y preguntas, tal como había sido acordado tiempo ha. Dicho sea de paso, con eso de nunca acabar completamente el orden del día, llevábamos sin poder hacer un ruego o una pregunta desde que se inició la andadura de la Junta de Gobierno con su nueva composición, allá por el mes de marzo.

¡No nos lo podíamos creer!, al fin podíamos preguntar todas aquellas cosas que nos tenían en vilo desde hacía casi un año.

Se le pidió al rector que permaneciese en la sala porque existían cuestiones a las que sólo él podía responder. Accedió. Entonces uno de los representantes de profesores planteó la cuestión de la veracidad del citado rumor, ya clamor. Y, efectivamente, nos enteramos de que el Prof. Julio Álvarez Builla iba a ser sustituido por el Prof. Ignacio Olmeda, del Departamento de Ciencias de la Computación.

El rector argumentó que "se le había olvidado informar de este particular al comienzo de la sesión".

Nuestras dudas ahora son más esenciales:

¿Tan poco importante es el cambio de personas en un Vicerrrectorado que quien tiene el poder para designar, quitar y poner olvida informar a la comunidad universitaria de tales cambios? Por ese camino mal vamos, porque quizás se le olviden otras muchas cosas que a nosotros nos parecen importantes.

¿Es nuestro máximo gestor tan despistado que ni siquiera presta atención a este tipo de cosas? Dios nos coja confesados como se olvide, en una negociación, de lo que puede llegar a ser vital.

¿Será que considera intrascendente el trabajo de los componentes de su equipo? Malo, porque podría indicar que tiene en poca estima la labor que desarrollan. Bien es verdad que más que vicerrectores parecen administrativos.

¿Pensará que quien lleva tantos años a su lado, defendiendo ciertos puntos de vista, no es digno de mención pública alguna? Peor aún, porque significaría poco aprecio a los que se arriesgan en decisiones no del todo aceptadas por la comunidad universitaria, para mantener una política determinada.

Por supuesto, en su intervención, el rector alabó la dedicación de nuestro compañero Julio Álvarez Builla, pero yo les aseguro que de haber estado en su pellejo me hubiera sentido ofendido. Ciertamente, no todos somos iguales.

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A unos sí y a otros no

En relación al comentario anterior, nos ha sorprendido que el vicerrector cesado haya escrito una carta de despedida a unos cuantos miembros de la comunidad universitaria. La misiva no nos ha llegado a otros muchos y no entendemos el porqué. Siempre hemos tenido la sospecha de que en la UAH había dos tipos de personal docente e investigador. ¿Servirá esta pequeña muestra para demostrarlo?

No vamos a entrar a comentar el texto de la citada carta, que reproducimos en este enlace. Cada cual saque sus propias conclusiones al respecto.

Afortunadamente el vicerrector entrante, Prof. Ignacio Olmeda, parece que tiene otro pensamiento y ha enviado, al menos por correo electrónico, un mensaje de presentación.

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¿Por qué ahora sí?

El colectivo de estudiantes, al completo, abandonó la sesión de Junta de Gobierno del pasado día 29 de noviembre. Motivo: Habían presentado una propuesta sobre el baremo a utilizar en la evaluación interna del profesorado, documento que en realidad ya circulaba entre los miembros de la Comisión de Departamentos, y el rector les negó el derecho a la votación. Los argumentos esgrimidos por el rector podían ser perfectamente válidos, pero no convencieron al Sr. García quien, muy enfadado, tras pedir que constara en acta la negativa del rector, pidió a sus compañeros le secundaran en el abandono de la sala.

Ya antes, durante la aprobación del acta de la sesión anterior, había manifestado el Sr. García su disconformidad con los métodos y maneras del equipo rectoral.

Lo que no entendemos es el porqué de esta actitud de los estudiantes, cuando este tipo de cosas se han venido dando a lo largo de las sesiones precedentes (verdad es que nunca en relación con propuestas suyas, sí de los profesores). En tales ocasiones, ¡bien que le daban la razón al equipo de gobierno! Claro está, una cosa es ver como torean al vecino y otra muy distinta sentirlo en propias carnes. Algún día tenía que llegar.

Sin embargo, algunos malintencionados opinan que todo fue un montaje para ausentarse mientras se discutían ciertos puntos del orden del día, como la lista de la concesión del sexto quinquenio a algunos profesores, a la que los representantes de alumnos habían manifestado públicamente su oposición.

Nosotros no somos de esa opinión, pero siempre cabe la duda.

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Concierto para la depresión

Así es como salí del acto conmemorativo de la festividad de San Alberto Magno, celebrado por la Facultad de Química de la Universidad de Alcalá, deprimido.

Deprimido por el discurso del señor rector, quien había manifestado en público su rechazo a los acuerdos firmados por la Comunidad de Madrid y los Sindicatos, en relación a la promoción, estabilización y subida de sueldo de los profesores y, sin embargo, supo aprovechar la ocasión para cantar a los alumnos las excelencias del mismo. "Aumentará la calidad de la docencia, porque gracias a la firma de este acuerdo los profesores se van a sentir más motivados y encontrarán reconocida su labor" –afirmó, más o menos. Es bueno saber disfrutar las oportunidades en según qué foros.

Deprimido por la espectacular salida del rector de la sala. Con la excusa de tener que asistir a la sesión del Consejo Social, se levantó y dijo: "Continua el acto presidido por el decano". Ya en la puerta, al percatarse de que se sentaba en la presidencia el Prof. Prieto Villapún, clamó desde el dintel, "¡Bueno, no, preside el vicerrector!"

Deprimido por la penosa presentación que el Prof. García Calvo hizo de su compañero y amigo, el exrector de la Universidad Complutense, Prof. Arturo Romero.

Deprimido por la conferencia demasiado aburrida con que nos obsequió mi amigo Arturo. Lo siento, aunque seas mi amigo, he de decir la verdad. Quizás el conocerte y saber de tus posibilidades me hizo esperar algo mejor.

Deprimido por la de flores que el señor decano de la Facultad de Química echó al rector, ¡y eso que no se encontraba presente! Puedo entenderlo hasta cierto punto, debemos dorarle la píldora por aquello del nuevo edificio, pero ¡¿tanto?!

Deprimido, en suma, por los discursos políticos, no sólo fuera de lugar, sino ostensiblemente improvisados.

Sinceramente, si en vez de un miembro de la Facultad de Química, yo hubiera sido el sufrido padre de uno de los alumnos que ese día recibían su graduación oficial, habría pensado con estupor: "¿En esta Universidad ha pasado mi hijo al menos cuatro años?"

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A vueltas con el código deontológico

De nuevo el Consejo Social, al parecer a instancias del rector Manuel Gala, se plantea la necesidad de elaborar un código deontológico para la Universidad de Alcalá. En el próximo número de Vivat Academia analizaremos en profundidad este particular de capital importancia para la convivencia de nuestra comunidad, teniendo en cuenta que, esta vez, se vuelve al tema con motivo de la guerra de comunicados, suscitados por la decisión del rector de suspender la Junta de Gobierno del pasado 31 de octubre, y no disponemos del acta de la sesión del Consejo. (Estas actas no son públicas para todo el personal de la UAH).

Parece ser que se encuentran indicios de delito en el comunicado difundido por los representantes del PAS, en respuesta al enviado previamente por los estudiantes. Si hay delito en el primero, nosotros vemos delitos previos en el segundo.

Y nos preguntamos: ¿No existen otros problemas mucho más importantes para el Consejo Social, como son las privatizaciones, el deterioro de la calidad de la docencia, la enorme deuda acumulada por la deficiente gestión del equipo rectoral, etc., que tiene que dedicar tanto tiempo a unos hechos que, como esta revista ya destacó, han sido desvirtuados por la información difundida por el propio Secretario General?

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RECORTES

Ciencia fungible frente a ciencia inventariable

SANTIAGO CASTROVIEJO Y ANTONIO G. VALDECASAS. Diario "El País" ( 29-11-00)

Las autoridades de política científica necesitan distinguir entre la ciencia que debe ser financiada y la que no alcanza la calidad suficiente como para merecer respaldo económico, pues la capacidad científica de un país depende no sólo de los fondos que se invierten en ella, sino también, y en gran medida, de la gestión de los mismos. Se han buscado con insistencia baremos universales para medir esta calidad y el que ha tenido una aceptación más general ha sido el utilizado por el Institute for Scientific Information de Filadelfia (EE UU).

El método se basa en que cuanto más importante es un artículo, mayor impacto provocará y, como consecuencia, más veces será citado por otros investigadores (Citation Index). De igual manera se mide la calidad de una revista científica, ya que el número de veces que una revista aparece mencionada (Journal Impact Factor) depende de la calidad de los artículos que acoge. Mediante el análisis bibliométrico -realizado con la base de datos del mencionado instituto norteamericano-, ambos índices adquieren un valor numérico conocido en el mundo científico. Este modo de medir es muy útil para los políticos y evaluadores de la ciencia. Se ahorran todo análisis ulterior, les basta consultar el índice de la revista en cuestión para pontificar con tranquilidad de conciencia sobre la calidad de lo ajeno (artículos, currículos, etcétera.) De igual manera, este baremo es aplicado, más o menos fielmente, en los comités que seleccionan los proyectos que deben ser financiados y los tribunales que seleccionan los candidatos a becario, profesor, investigador, etcétera. La aceptación generalizada de esta forma de evaluar ha hecho que los investigadores tiendan a publicar sus resultados en las revistas de más elevado índice, lo que a su vez provoca cambios muy importantes en la orientación de la investigación en muchas disciplinas. En el caso de las ciencias naturales -biodiversidad o recursos naturales- se puede observar cómo, poco a poco, van desapareciendo los trabajos dedicados al estudio taxonómico de los grupos biológicos, las imprescindibles monografías taxonómicas y los tratados florísticos o faunísticos, porque los investigadores buscan aportaciones más breves en campos con mayor rentabilidad curricular.

¿Por qué los zoólogos y botánicos salen mal evaluados? ¿No será, como dicen algunos, que hacen una investigación de poca calidad? Sin excluir que, como en cualquier otra disciplina, en ésta haya también investigadores de poco nivel, la explicación que nos parece más real apunta al corazón mismo del baremo. Aceptamos que se mida la importancia de una contribución por el número de citas que recibe, pero ¿durante cuánto tiempo debe analizarse el impacto de un trabajo concreto?, pues la vigencia de una contribución varía en las distintas disciplinas. Por ejemplo, una hipótesis sobre la ecología de un grupo provocará un aluvión de trabajos tratando de confirmar o sobrepasar el alcance de sus predicciones, lo que asegurará al autor un buen número de citas y, por ende, una buena evaluación, independientemente del devenir ulterior de su hipótesis. Poco después, tal hipótesis formará parte de la historia de la disciplina y su autor no volverá a ser citado por ella. Por el contrario, un especialista en un grupo, pongamos por caso, de escarabajos que trabaja concienzudamente durante años para conocer los animales de una región y publica una rigurosa obra sobre ellos, no despertará interés más que en el reducido grupo de entomólogos que estudien esos mismos animales o esa misma región -siempre muy pocos en un momento dado-. Sin embargo, después de 50 o incluso 100 años, su contribución seguirá teniendo la misma vigencia y habrá sido utilizada y citada posiblemente por muchos más colegas que aquel del caso precedente. A pesar de ello, el famoso SCI le otorga valor cero al entomólogo y un elevado índice al ecólogo, porque parte de la base de que la vida de un artículo, salvo en casos excepcionales, no supera los 10 años. La consecuencia es que, mientras que el entomólogo se queda sin dinero para sus proyectos, sin plazas para su equipo y sin posibilidades de futuro, otras disciplinas crecen sin mayores problemas que los presupuestarios. Es decir, el sistema está primando un tipo de actividad científica que produce muchas y muy efímeras aportaciones ("fungibles" llamaríamos), en detrimento de aquellas otras de más larga duración ("inventariables"). Todo ello, paradójicamente, en un momento en el que todas las cabezas rectoras de la sociedad, sin excepción, se declaran sinceras defensoras del estudio y defensa de la diversidad biológica.

Santiago Castroviejo y Antonio García Valdecasas son investigadores del CSIC.

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La Universidad ‘pasa’ de la política

El perfil apolítico se impone en los campus. Las ONG sustituyen a los partidos y sólo el extremismo crece

PABLO X. DE SANDOVAL, Madrid. Diario "El País", 3 de diciembre de 2000

La Universidad, como espacio de participación política, está en horas bajas. Al menos, atendiendo a frías cifras, los datos de participación en sus sistemas de representación no dejan lugar a dudas. La media de participación en las elecciones a claustro (parlamento de la comunidad universitaria) no supera el 10%. Eso significa que a nueve de cada diez universitarios les da exactamente igual quién les represente en los órganos de gobierno de su Universidad.

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El local de las asociaciones Carlos Marx y Konrad Adenauer en la Universidad Carlos III de Madrid (M. V. Llosa)

"Todos vivimos en el fango, pero algunos miramos a las estrellas", es la frase que más le gusta repetir a Carlos, uno de los impulsores de la única asociación de izquierdas de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Tradicionalmente una de las más politizadas de España, de 13.390 alumnos tan sólo 1.031 participan en las elecciones. Y la razón de semejante desinterés no parece ser el lema que figura en la puerta del local: "Nuestros sueños no caben en vuestras urnas". Más bien no está de moda mirar a las estrellas.

El decano, José Iturmendi, que afirma ser "un hombre de derechas, siempre he sido de derechas y lo seguiré siendo", ofrece una explicación. Después de la transición, "la política sale de las aulas, donde había estado recluida, y se extiende por todos los ámbitos de la sociedad". A partir de ahí, la política "invade los medios de comunicación, la economía y la vida diaria" y la Universidad se vacía. Un análisis que comparte con otra decana al frente de una disciplina comprometida, Rosario Otegui, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología: "La política de partidos ha desaparecido de la Universidad; los estudiantes ya no están politizados en un sentido estricto".

Pero las cifras de participación pueden no ser ya un referente claro para responder a la pregunta de qué se mueve hoy en día en la Universidad. Para Mari Luz Morán, profesora de Sociología en la misma facultad, lo que ocurre es que han cambiado los intereses de los estudiantes. "Después de la tremenda despolitización y adormecimiento de los años noventa, la sensación es que vuelve a haber nuevas formas de interés por lo político, aunque rechazando vinculación con los partidos tradicionales. Los partidos no tienen presencia ninguna en la Universidad ni en la vida de los estudiantes. Hoy son las ONG las que han tomado esa posición. El voluntariado, los temas humanos, más allá de la ideología, es lo que mueve a la gente".

Otegui concreta esta tesis cuando dice que "el estudiante ya sólo se moviliza por temas concretos y masivos, que aparezcan en los medios de comunicación". Como ejemplo, la respuesta ciudadana contra el terrorismo o la repercusión del informe Bricall (recomendaciones sobre la nueva reforma universitaria) son los grandes hitos de la movilización estudiantil en el último año. "Los intereses son ahora más generales, de tipo solidario o de derechos humanos". Aun así, con un 15% de participación, las elecciones de Políticas son de las más concurridas de España.

Pero a la hora de la representación, de las elecciones, es otra historia distinta. "Ahí hay una enorme polarización. Por un lado, asociaciones con una visión muy instrumental del poder, con poca visión y poco discurso. Contra eso, hay una serie de estudiantes vinculados a los partidos, con menos efectividad de cara a conseguir cosas pero con más contenido político", afirma Morán.

Básicamente, ése es el sistema de partidos en las universidades. En la Complutense proliferan las asociaciones, de las que Coalición de Delegados, en Derecho, puede ser un referente claro. Llevan 13 años teniendo mayoría en la facultad, "porque la gente ve la política como algo muy alejado de su mundo. Cuando hay elecciones, la facultad se empapela de arriba abajo, y aun así hay gente que no se entera de que hay elecciones. Lo que se busca son facilidades para acabar la carrera cuanto antes y sin problemas. Eso es lo que ofrecemos". Casos similares son AUPATE, en Políticas, o Altavoz, en Ciencias de la Información, asociaciones que se autodefinen como "apolíticas".

La contestación a estas asociaciones se hace desde grupos de izquierda. "Cuando no se vive como se piensa se acaba pensando como se vive", reza en un muro de la cafetería de Políticas. O lo que es lo mismo, "apolítico no es nadie, lo que pasa es que el movimiento de asociación es bastante servil, y hoy día la política no vende", como dice Rodrigo, de la asociación Carlos Marx de la Universidad Carlos III de Getafe. En su caso, a pesar de ser la asociación mayoritaria en el campus, notan cómo la gente se mueve menos por conferencias y más por los proyectos de solidaridad, como el año pasado, cuando recogieron material escolar para Irak. La Carlos Marx comparte local con una auténtica asociación ad hoc, la Konrad Adenauer, cuyo origen y única reivindicación es el rechazo al nacionalismo violento, conectados con el Foro Ermua y Víctimas del Terrorismo.

Ni siquiera el componente nacionalista es un factor movilizador. En la Universidad del País Vasco, el colectivo mejor organizado es Ikasle Abertzaleak, sindicato estudiantil ligado a HB. Su voto es endogámico. La abstención supera el 80%, hasta el punto de que 13 puestos del claustro están vacíos por falta de candidatos. Una situación parecida se da en Cataluña (UAB y UB), donde las asociaciones con mensaje político están vinculadas a la izquierda nacionalista y no consiguen movilizar a más del crónico 10%, informa.

"No es un problema de la juventud, sino de los partidos, que no conectan con ellos", es la conclusión de Rosario Otegui. Los partidos se ven afectados por esta falta de interés hacia todo lo que signifique siglas, y se ven discutiendo sobre el precio de las fotocopias, en vez de la reforma universitaria, para poder tener representación. Jorge Roched, secretario general de Juventudes Comunistas (IU), dice que "los apolíticos no existen". "No es lo mismo estar politizado, que lo está todo el mundo, que implicarse políticamente. El que es apolítico es porque piensa igual que el sistema".

Los jóvenes que hoy lideran los cuadros juveniles de los grandes partidos han salido de la representación universitaria. Han sido claustrales, delegados, miembros de juntas durante años. Y defienden las reglas, como Erick Campos, nuevo secretario general de Juventudes Socialistas, cuando dice: "Lo importante es participar en el sistema y cambiarlo desde dentro. Los partidos deberían estar más presentes en la Universidad, pero no para controlarla, sino para generar debate político. La discusión sobre temas del día a día se hace siempre desde una posición política. Tienen que ver que los problemas no son espontáneos, son consecuencia de una decisión política, de una orientación de las cosas. Por tanto, debe ser contrarrestado desde el discurso, igualmente político".

En Nuevas Generaciones de Universidad del PP, Rubén Urosa habla con seis años de cargos de representación a sus espaldas. Estudiante de Ciencias de la Información en la UCM, ya ha dado el salto a las instituciones y es director general de Juventud de la Comunidad de Madrid. Las coincidencias surgen pronto: "Desde dentro se puede abrir el debate ideológico. En cualquier decisión concreta que se discute hay un posicionamiento".

Superados por los extremos

La asociaciones identificadas con partidos del arco parlamentario están perdiendo protagonismo en el debate en favor de los extremos, la izquierda revolucionaria y la ultraderecha. Los movimientos de ultraderecha están más organizados, pero los de izquierda se están dotando de un nuevo y variado contenido ideológico. Estos extremos son los que más ruido hacen en la universidad, y provocan episodios de violencia esporádicos, pero a la vez son absolutamente minoritarios.

La extrema izquierda tiene mucho cuidado de admitir ese término, "porque de ahí se pasa a decir que somos de Jarrai, y ya está bien de incordiar con esa tontería". La procedencia diversa de sus miembros va desde anarquistas a ecologistas, pero se pueden encuadrar en antifascistas y antiglobalización, grupos habitualmente llamados "antisistema", por las vinculaciones con el Movimiento de Resistencia Global (antiglobalización) o los okupas. Se componen "por cualquiera que quiera venir por aquí a expresar sus ideas", ya que la forma de decisión es asamblea abierta. "Rechazamos las asociaciones y la representación porque pasan de los problemas reales. No hay debate. Son partidos políticos y como tal van a lo suyo, sólo les interesa el poder".

Esta actitud les confiere medios organizativos muy difusos y una inoperancia extrema a la hora de expresarse como colectivo. La ultraderecha no rechaza el sistema de representación. Se presentan y, desde hace poco más de un año, obtienen respuesta. José Cantalapiedra, líder del Sindicato Español Universitario (SEU), "ligado a Falange Española", afirma que el número de sus militantes se ha triplicado en el último año.

En las últimas elecciones, en varias provincias han pasado de 1.200 votos en las universidades a 7.000. Tienen representación en órganos de gobierno de Málaga, Salamanca, Oviedo y Jaén. Afirma que se han nutrido de "grupos dispersos, además de atraer a mucha gente que no sabía dónde ir, que no se siente representada. Nos hemos librado del aire de ocultismo que teníamos". Hay una nueva Junta Nacional, formada con jóvenes universitarios. Cantalapiedra estudia Derecho, sólo tiene 20 años y hace un vaticinio: "Sin duda, Falange será en la sociedad dentro de 10 años lo que hoy es en la universidad".

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Vivat Academia, revista del "Grupo de Reflexión de la Universidad de Alcalá" (GRUA).
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Última modificación: 12-10-2001